Introducción
Los polígonos industriales con red de saneamiento compartida son uno de los entornos más complejos para la gestión del agua residual. No porque la tecnología de tratamiento sea especialmente difícil, sino porque el problema es anterior a cualquier tecnología: hay varios generadores de vertido con perfiles muy distintos, una red de colectores que mezcla todo antes de que nadie pueda actuar y un único punto de control donde, cuando algo falla, es prácticamente imposible determinar quién es el responsable.
En este proyecto, el polígono industrial de Castilla-La Mancha contaba con doce empresas activas de sectores muy distintos: alimentación, metal, logística, servicios, plásticos y química ligera. Todas vertían a una red de saneamiento interna que desembocaba en un único punto de conexión con el colector municipal. El gestor del saneamiento había notificado al presidente de la comunidad de propietarios que el vertido conjunto incumplía de forma recurrente los límites autorizados de DQO, sólidos en suspensión y pH, y había condicionado la continuidad del vertido a la implantación de medidas correctoras en un plazo de seis meses.
El problema real no era técnico. Era de información: nadie sabía qué aportaba cada empresa al vertido conjunto, ni cuándo, ni en qué concentración.
Por qué los polígonos industriales con red compartida son especialmente difíciles de gestionar
En una planta industrial con una sola fuente de vertido, el diagnóstico de un incumplimiento es relativamente directo: se analiza el efluente, se compara con los límites, se identifica el parámetro que falla y se busca la causa en el proceso. En un polígono con doce fuentes de vertido mezcladas en una red común, ese mismo diagnóstico es exponencialmente más complejo.
La mezcla de efluentes de distintos sectores puede generar interacciones químicas imprevisibles: un efluente ácido de una empresa de metal que se mezcla con un efluente alcalino de una empresa de limpieza puede neutralizarse parcialmente en la red, enmascarando el problema de pH de cada uno por separado. Un pico de carga orgánica de una empresa alimentaria en el turno de tarde puede coincidir con el vaciado de un baño de proceso de la empresa química, generando un incumplimiento que ninguna de las dos habría provocado por separado.
Sin puntos de medición individuales en cada empresa, es imposible actuar sobre las causas. Solo se puede reaccionar sobre las consecuencias, y siempre tarde.
El reto: datos y situación de partida
El polígono no disponía de ningún sistema de control individual de vertidos. La única medición existente era un caudalímetro en el punto de conexión con el colector municipal, instalado por el gestor del saneamiento para el cálculo de la tarifa. No existían registros de calidad del vertido por empresa ni histórico analítico del punto de vertido conjunto más allá de las analíticas oficiales que habían generado la notificación de incumplimiento.
Características del polígono y de las empresas
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Parámetro |
Dato |
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Número de empresas activas |
12 |
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Superficie total del polígono |
18 ha |
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Caudal medio de vertido conjunto |
85 m³/día |
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Caudal pico (turno de mañana) |
160 m³/día |
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Sectores presentes |
Alimentación (3), metal (2), logística (3), plásticos (2), química ligera (1), servicios (1) |
Resultados analíticos del punto de vertido conjunto antes de la intervención
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Parámetro |
Resultado analítico |
Límite autorizado |
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DQO |
480 mg/L |
500 mg/L (dentro pero con margen mínimo) |
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DBO5 |
185 mg/L |
250 mg/L (dentro) |
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Sólidos en suspensión (SST) |
285 mg/L |
200 mg/L (incumplimiento) |
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pH |
5,2 – 10,8 (variable) |
6,0 – 10,0 (incumplimiento recurrente) |
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Grasas y aceites |
38 mg/L |
50 mg/L (dentro pero ajustado) |
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Conductividad |
4.200 µS/cm |
Sin límite específico |
El perfil del incumplimiento era revelador: los SST y el pH fuera de rango, pero la DQO y la DBO dentro de los límites. Esto apuntaba a que el problema no era una empresa con alta carga orgánica, sino una o varias empresas con vertidos puntuales de sólidos o con efluentes ácidos o alcalinos sin neutralización previa.
La solución: caracterización individual, pretratamientos en origen y control centralizado
El diagnóstico confirmó lo que el perfil analítico sugería: el problema no requería una EDAR colectiva de gran tamaño. Requería identificar las fuentes problemáticas, implantar pretratamientos sencillos en origen donde fuera necesario y establecer un sistema de control que permitiera detectar incumplimientos individuales antes de que llegaran al punto de vertido conjunto.
La solución se desarrolló en tres fases.
Fase 1: caracterización individual de los vertidos
Se instalaron puntos de muestreo en la conexión de cada una de las doce empresas a la red de saneamiento del polígono, y se realizó una campaña de caracterización durante cuatro semanas con muestreo compuesto de 24 horas en cada punto, en días laborables representativos de la actividad normal.
Los resultados identificaron con claridad las fuentes problemáticas:
Las tres empresas del sector alimentario aportaban la mayor carga orgánica (DQO y DBO), pero dentro de los límites individuales que les correspondían. No eran el origen del incumplimiento de SST ni de pH.
Una de las dos empresas del sector metal vertía efluentes con pH entre 3,5 y 5,0 procedentes de un proceso de decapado sin neutralización previa. Era la causa principal de los incumplimientos de pH en el punto conjunto.
Una empresa de logística con taller de mantenimiento interno vertía agua de lavado de vehículos con una concentración de sólidos en suspensión de 1.200 mg/L sin ningún sistema de separación de sólidos. Era la causa principal del incumplimiento de SST.
Las siete empresas restantes tenían vertidos dentro de los parámetros esperados para su actividad.
Fase 2: pretratamientos en origen en las empresas problemáticas
Con las fuentes identificadas, se implantaron pretratamientos específicos y proporcionales al problema de cada empresa.
Empresa del sector metal: instalación de un sistema de neutralización automática de dos etapas (dosificación de sosa cáustica controlada por sonda de pH en línea) en la salida del proceso de decapado, antes de la conexión a la red del polígono. El sistema mantiene el pH del vertido entre 7,0 y 9,0 de forma continua y registra los valores con marca temporal.
Empresa de logística: instalación de una arqueta separadora de sólidos con tamiz estático de 1 mm en la salida del área de lavado de vehículos, seguida de un decantador lamelar compacto para la retención de los sólidos finos que pasan el tamiz. Reducción de SST de 1.200 mg/L a menos de 40 mg/L en el efluente de la empresa.
Fase 3: sistema de control y monitorización centralizado
Con las fuentes problemáticas corregidas, se implantó un sistema de monitorización centralizado que permite al gestor del polígono conocer en tiempo real el estado del vertido de cada empresa y del punto conjunto.
Se instalaron analizadores en línea de pH y conductividad en la conexión de cada empresa a la red, con registro continuo y transmisión de datos a una plataforma central de control accesible desde cualquier dispositivo. En el punto de vertido conjunto, se añadió un analizador de SST en línea además del pH y conductividad ya existentes.
El sistema genera alertas automáticas cuando cualquier parámetro supera un umbral predefinido, identificando la empresa de origen y el parámetro afectado antes de que el problema llegue al punto de vertido final. Esto permite actuar en origen en cuestión de minutos en lugar de descubrir el incumplimiento días después de una analítica oficial.
Resultados obtenidos
Tras la puesta en marcha completa del sistema en junio de 2026, los resultados del punto de vertido conjunto fueron los siguientes:
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Parámetro |
Antes de la intervención |
Después de la intervención |
Límite autorizado |
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DQO |
480 mg/L |
310 mg/L |
500 mg/L |
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DBO5 |
185 mg/L |
120 mg/L |
250 mg/L |
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SST |
285 mg/L |
48 mg/L |
200 mg/L |
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pH |
5,2 – 10,8 |
7,1 – 8,9 |
6,0 – 10,0 |
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Grasas y aceites |
38 mg/L |
22 mg/L |
50 mg/L |
Otros resultados relevantes
El sistema de monitorización centralizado generó en el primer mes de operación tres alertas por vertidos puntuales fuera de rango en dos empresas distintas, que se corrigieron en origen antes de que afectaran al punto de vertido conjunto. Sin el sistema, esos tres episodios habrían pasado desapercibidos hasta la siguiente analítica oficial.
La comunidad de propietarios dispone ahora de un registro continuo y trazable del vertido de cada empresa, que sirve tanto para la gestión interna del polígono como para acreditar ante el gestor del saneamiento que se han tomado las medidas correctoras exigidas.
El coste total de la intervención (caracterización, pretratamientos en origen y sistema de monitorización) fue significativamente inferior al de una EDAR colectiva convencional, con un plazo de ejecución de menos de tres meses desde el diagnóstico hasta la puesta en marcha completa.
¿Tu polígono industrial tiene controlado lo que vierte cada empresa?
En muchos polígonos industriales, el gestor de la comunidad de propietarios es el responsable legal del vertido conjunto ante el organismo competente, aunque el origen del incumplimiento esté en una sola empresa. Sin un sistema de control individual, esa responsabilidad es imposible de gestionar y de defender ante una inspección.
En Adeagua diseñamos e implantamos sistemas de caracterización, pretratamiento y monitorización de vertidos industriales para polígonos y comunidades de propietarios de toda España. Si tu polígono ha recibido una notificación de incumplimiento o simplemente quieres saber qué está vertiendo cada empresa antes de que llegue el problema, podemos ayudarte.
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