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En el tratamiento de agua de torres de refrigeración, hablamos mucho de conductividad, corrosión, incrustación o biocontrol.

Sin embargo, hay un parámetro que sigue tratándose como secundario y que, en la práctica, condiciona el funcionamiento de todo el sistema: la turbidez.

Y no, no es solo una cuestión estética ni de “agua limpia”.

Qué es realmente la turbidez en una torre

La turbidez representa la presencia de sólidos en suspensión, tanto orgánicos como inorgánicos:

  • Partículas arrastradas del aire
  • Corrosión interna
  • Precipitaciones químicas
  • Biofilm fragmentado
  • Aportes del agua de aporte mal tratada

En una torre, estos sólidos:

  • Aumentan la demanda de biocidas
  • Protegen al biofilm
  • Favorecen ensuciamientos
  • Reducen transferencia térmica
  • Generan depósitos en rellenos e intercambiadores

Y aun así, muchas instalaciones no la miden de forma sistemática.

El marco normativo: 15 NTU en España

La normativa vigente en España establece un límite de 15 NTU para el agua de torres de refrigeración.

La pregunta clave es:

¿Cuántas instalaciones trabajan realmente cerca de ese valor… y cuántas lo desconocen?

Porque cumplir el límite en un análisis puntual no significa controlar el parámetro en operación real.

Tecnologías habituales para el control de turbidez

Cuando hablamos de reducción de turbidez en torres, las soluciones más habituales suelen ser físicas. Las más extendidas son:

🔹 Filtros de malla

  • Simples y económicos
  • Eficaces para partículas gruesas
  • Limitados frente a sólidos finos
  • Alta dependencia del mantenimiento

Funcionales, pero insuficientes en muchas torres industriales.

🔹 Filtros de anillas

  • Mayor superficie efectiva
  • Mejor retención de partículas medias
  • Más robustos frente a variaciones de carga
  • Autolimpieza más eficiente

Una solución muy extendida, aunque no siempre bien dimensionada.

🔹 Filtros de arena

  • Clásicos y conocidos
  • Buen rendimiento con cargas estables
  • Requieren retrolavados frecuentes
  • Sensibles a picos de sólidos

En torres con variabilidad, suelen dar más problemas de los esperados.

🔹 Vidrio filtrante

  • Alternativa a la arena
  • Menor compactación
  • Mejor retención de partículas finas
  • Menor frecuencia de lavado

Cada vez más presente, aunque no siempre justificado si el diseño global no acompaña.

La gran pregunta: ¿filtramos… o creemos que filtramos?

Aquí es donde empieza la controversia.

Muchas torres tienen algún sistema de filtración instalado, pero:

  • ¿Está bien dimensionado?
  • ¿Trabaja en continuo o solo en recirculación parcial?
  • ¿Se mide la turbidez antes y después?
  • ¿Se ajusta el sistema a la carga real de sólidos?

Porque instalar un filtro no es lo mismo que controlar la turbidez.

Abrimos el debate en WATER CIRCLE

Y aquí queremos escuchar a la comunidad:

  • ¿Medís la turbidez de forma rutinaria en vuestras torres?
  • ¿Qué tecnología os ha dado mejor resultado en operación real?
  • ¿Trabajáis cerca del límite de 15 NTU o muy por debajo?
  • ¿El control de turbidez os ha permitido reducir consumo químico o incidencias?

👉 Este tema se comentará y debatirá en el grupo WATER CIRCLE.

La experiencia real de planta es la que aporta valor.
No los catálogos.

👉En el siguiente video podran ver una experiencia real sobre el tema:

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