Cada camión de fango que sale de tu planta tiene un precio, y casi siempre es más alto de lo que debería. Los fangos son el residuo inevitable de cualquier depuradora industrial y una de las partidas que más crece en su coste de explotación. Además, como productor del residuo, la empresa es responsable de él hasta que se trata por completo, aunque lo haya entregado a un gestor.
La respuesta corta a cómo gestionar bien los fangos industriales es esta: producir el menor volumen posible, quitarles toda el agua que se pueda antes de que salgan de la planta y entregarlos a un gestor autorizado con la documentación en regla. En este artículo te explicamos qué son los fangos, qué obligaciones tienes como productor y qué puedes hacer para reducir su coste.
Qué son los fangos industriales
Los fangos, también llamados lodos, son la mezcla de agua y sólidos que se separa del agua residual durante su tratamiento. Todo lo que la depuradora retira del agua, ya sean sólidos, grasas, materia orgánica o metales, acaba concentrado en ellos.
Tipos de fangos según su origen
Fangos físico-químicos. Se generan en los tratamientos de coagulación, floculación y precipitación. Contienen los sólidos retirados del agua y los propios reactivos que se han dosificado. En industrias con metales, concentran también los metales precipitados.
Flotados del DAF. Son los fangos que retira un sistema de flotación por aire disuelto. Suelen tener un alto contenido en grasas, sobre todo en la industria alimentaria y cárnica.
Fangos biológicos en exceso. En un tratamiento biológico, las bacterias que depuran el agua se reproducen continuamente. La parte que sobra se purga del sistema como fango en exceso. Si quieres saber cómo se controla ese equilibrio, lo explicamos en qué es el fango activo y cómo saber si el tuyo está sano.
Fangos primarios. Proceden de la decantación del agua residual antes de cualquier tratamiento, y contienen sobre todo sólidos sedimentables.
Peligroso o no peligroso: el código LER
Cada fango se clasifica con un código de la Lista Europea de Residuos (código LER), que depende de la actividad que lo genera. Por ejemplo, los lodos del tratamiento in situ de efluentes de la industria cárnica tienen el código 02 02 04 y los de la industria láctea, el 02 05 02.
Muchos fangos tienen además lo que se conoce como entradas espejo: un código para el fango peligroso y otro para el no peligroso, como el 19 08 13* y el 19 08 14 para los lodos de otros tratamientos de aguas residuales industriales. Que un fango sea peligroso o no depende de las sustancias que contiene, y solo se sabe con una caracterización analítica. La diferencia de coste entre gestionar un fango peligroso y uno que no lo es puede ser muy importante.

Por qué los fangos cuestan tanto: se paga sobre todo agua
Un fango recién purgado de una depuradora es, en su mayor parte, agua. Su contenido en sólidos se expresa como sequedad, el porcentaje de materia seca sobre el peso total. Y como el gestor cobra por tonelada, la sequedad decide buena parte de la factura.
Un ejemplo sencillo. Si tu depuradora genera 100 kg de materia seca al día:
| Sequedad del fango | Peso que sale de la planta cada día |
| 4 % (fango líquido, sin deshidratar) | 2.500 kg |
| 20 % (fango deshidratado) | 500 kg |
| 25 % (fango bien deshidratado) | 400 kg |
Con la misma materia seca, pasar del 20 % al 25 % de sequedad reduce un 20 % las toneladas que hay que pagar. Por eso la deshidratación es la etapa con más impacto en el coste de los fangos.
Cómo se gestionan los fangos industriales, paso a paso
1. Espesamiento
El primer paso es concentrar el fango, separando parte del agua por gravedad o por flotación. Así se reduce el volumen que llega a las etapas siguientes.
2. Estabilización
En los fangos con mucha materia orgánica, como los biológicos, la estabilización reduce su capacidad de fermentar. Así se evitan malos olores y problemas durante el almacenamiento.
3. Acondicionamiento
Antes de deshidratar, se dosifica un polielectrolito que agrupa las partículas del fango y facilita la separación del agua. La elección del producto y su dosis influyen mucho en la sequedad final.
4. Deshidratación
Es la etapa que más agua elimina. Los equipos más habituales son la centrífuga, el filtro banda, el filtro prensa y el deshidratador de tornillo. Cada uno tiene sus ventajas según el tipo de fango, el volumen y la sequedad que se quiere alcanzar, como comparamos en tipos de deshidratadores de fangos: cuál elegir según tu proceso.
5. Almacenamiento
El fango deshidratado se almacena en tolvas o contenedores hasta su retirada. Conviene que el almacenamiento esté cubierto y controlado, para evitar olores, lixiviados y que el fango vuelva a mojarse.
6. Retirada y destino final
El fango se entrega a un gestor autorizado, que lo lleva a su destino final. Los más habituales, por orden de preferencia según la jerarquía de residuos, son estos:
Valorización agrícola, solo si el fango cumple los requisitos de calidad que exige la normativa (entre otros, los de metales pesados).
Compostaje, que transforma el fango en un producto orgánico estabilizado.
Valorización energética, aprovechando su poder calorífico.
Depósito en vertedero, como última opción.
Tus obligaciones como productor de fangos
La gestión de los fangos se rige por la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Como productor, la empresa debe cumplir varias obligaciones:
Entregar el fango a un gestor autorizado y mantener la responsabilidad sobre él hasta que se haya tratado por completo.
Formalizar el traslado con su documentación: contrato de tratamiento con el gestor y documento de identificación de cada traslado.
Llevar un archivo cronológico con las cantidades, el código LER, el destino y el gestor de cada retirada.
Respetar los tiempos máximos de almacenamiento. Con carácter general, son seis meses para los residuos peligrosos, y uno o dos años para los no peligrosos según se destinen a eliminación o a valorización.
Caracterizar el fango cuando su clasificación depende de su composición, para saber si es peligroso o no.
Un fango mal clasificado, sin documentación o almacenado más tiempo del permitido es un riesgo de sanción que se puede evitar. Si no tienes claro si tu gestión de fangos está en regla, habla con nuestro equipo técnico y lo revisamos contigo.
Cómo reducir el coste de los fangos
Producir menos fango
El fango más barato es el que no se genera. Recuperar producto antes de que llegue a la depuradora, mejorar los pretratamientos y separar las corrientes más cargadas reduce la cantidad de sólidos que acaban en el fango.
Ajustar la dosis de reactivos
En los tratamientos físico-químicos, una parte del fango son los propios reactivos. Sobredosificar coagulante no solo encarece el tratamiento: también genera más fango. Ajustar la dosis con ensayos de laboratorio reduce las dos facturas a la vez. Lo explicamos en por qué tu sistema de depuración consume demasiado químico.
Ganar sequedad
Revisar el equipo de deshidratación, el polielectrolito y su dosis suele ser la medida con más retorno. Como hemos visto, cada punto de sequedad que se gana son toneladas menos.
No mezclar fangos distintos
Mezclar un fango peligroso con uno que no lo es convierte toda la mezcla en peligrosa. Mantener separadas las corrientes evita pagar como peligroso un fango que no lo es.
Revisar el destino
No todos los destinos cuestan lo mismo. Un fango que cumple los requisitos para valorización suele tener una gestión más económica que uno que acaba en vertedero, y conocer bien su composición permite elegir la mejor opción.
| Medida | Efecto sobre el coste |
| Reducir la generación en origen | Menos materia seca que gestionar |
| Ajustar la dosis de reactivos | Menos fango químico y menos gasto en reactivos |
| Mejorar la deshidratación | Menos toneladas por la misma materia seca |
| Separar fangos peligrosos y no peligrosos | Evita pagar como peligroso lo que no lo es |
| Elegir el destino adecuado | Gestión más barata cuando el fango es valorizable |
Si quieres saber cuánto podrías ahorrar en la gestión de tus fangos, cuéntanos tu caso y lo analizamos con tus datos de producción y retirada.
Preguntas frecuentes sobre los fangos industriales
¿Qué diferencia hay entre fango y lodo?
Ninguna. Son dos formas de llamar al mismo residuo: la mezcla de agua y sólidos que se separa del agua residual durante su tratamiento.
¿Quién es responsable del fango una vez que lo retira el gestor?
El productor sigue siendo responsable hasta que el fango se ha tratado por completo. Por eso es importante trabajar con gestores autorizados y conservar toda la documentación de cada traslado.
¿Cómo sé si mi fango es peligroso?
Depende de la actividad que lo genera y de su composición. Cuando su código LER tiene entrada espejo, hay que caracterizarlo analíticamente para saber si contiene sustancias peligrosas por encima de los umbrales establecidos.
¿Qué sequedad debe tener un fango deshidratado?
Depende del tipo de fango y del equipo de deshidratación, pero cuanto mayor sea, menos toneladas hay que gestionar. Una diferencia de pocos puntos de sequedad tiene un impacto directo en el coste anual.
¿Sabes cuánto pagas cada año por retirar agua?
En muchas plantas, la factura del gestor de fangos se paga sin preguntarse qué hay dentro de cada tonelada. Y la respuesta suele ser la misma: sobre todo agua, y fango que podría no haberse generado. Sumado a lo largo de un año, es uno de los sobrecostes más fáciles de reducir en una depuradora industrial.
En Adeagua llevamos más de 25 años ayudando a plantas industriales de toda España a reducir la producción de fangos, mejorar su deshidratación y gestionarlos con todas las garantías legales. Revisamos tu línea de fangos, tus consumos de reactivo y tus retiradas, y te proponemos las medidas que compensan en tu caso.
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