La DQO es uno de los parámetros que más quebraderos de cabeza da a las plantas industriales, y también uno de los que peor se gestiona en la práctica. No porque sea especialmente complicado de entender, sino porque la forma en que se mide, se interpreta y se trata suele arrastrar errores que se repiten de una planta a otra, muchas veces sin que nadie se dé cuenta hasta que llega una sanción o un sobrecoste inexplicable en reactivos.
Después de más de 25 años diagnosticando y corrigiendo sistemas de tratamiento en toda España, hay un patrón claro: la mayoría de los problemas de DQO no vienen de una tecnología mal elegida, sino de decisiones tomadas sin la información correcta. En este artículo repasamos los errores más habituales y qué hacer en cada caso para evitarlos.
Error 1: tratar la DQO como si fuera DBO
Es el error de base más extendido. La DQO mide toda la materia oxidable químicamente, mientras que la DBO mide solo la fracción que los microorganismos pueden degradar biológicamente. Un vertido puede tener una DQO muy elevada y, aun así, no ser apto para un tratamiento biológico convencional, si buena parte de esa carga no es biodegradable.
Un punto importante para conocer, aunque la fracción amoniacal es oxidable por microorganismos y por lo tanto suma DBO5 en el caso de la DQO no le afecta porque no se oxida esto es algo que pasa por alto la mayoría de las veces y que el estudioso debe tener en cuenta cuando se hace un diseño y cuando se estudia una operación.
Aplicar un tratamiento biológico a un vertido con una relación DQO/DBO desfavorable es una de las causas más comunes de sistemas que «no rinden lo que deberían», por mucho que estén bien operados.
Cómo evitarlo
Antes de diseñar o ajustar cualquier tratamiento, es imprescindible conocer la relación DQO/DBO del vertido, no solo cada parámetro por separado. Una relación baja (DQO cercana a la DBO) indica un vertido muy biodegradable, apto para tratamiento biológico. Una relación alta indica que una parte importante de la carga necesita un tratamiento físico-químico previo o complementario.
Error 2: medir solo en el punto de vertido final y pocas analíticas
Muchas plantas solo tienen un punto de control: la salida general hacia la red municipal. Esto da una fotografía del resultado, pero no dice nada sobre dónde se está generando realmente la carga. La caracterización de un vertido conlleva una serie de fases que hay que tener en cuenta, primero conocer el proceso generador de las aguas residuales en cantidad, calidad y momento del día. Cuando hay varias líneas de producción o varios procesos que convergen en el mismo punto de vertido, un incumplimiento puntual puede tener un origen muy distinto según el turno o el proceso que lo genera. Después elegir el tipo de muestreo (puntual, integrada, integrada proporcional al caudal) y el número de días que debe realizarse.
Cómo evitarlo
Instalar puntos de muestreo en las líneas o procesos con más probabilidad de generar carga orgánica permite identificar el origen real del problema, en lugar de actuar a ciegas sobre el punto final. Esta es exactamente la lógica que aplicamos en proyectos con múltiples fuentes de vertido, donde caracterizar cada origen por separado es lo que permite corregir la causa y no solo el síntoma.
Error 3: no controlar el pH antes de medir o tratar la DQO
El pH influye directamente en la eficacia de casi cualquier tratamiento posterior, tanto biológico como físico-químico. Un vertido con un pH muy ácido o muy alcalino puede alterar los resultados analíticos y, lo que es más grave, puede inhibir el proceso de tratamiento que se aplique a continuación sin que la causa real (el pH) se identifique como origen del problema. La toxicidad viene generada muchas veces por el valor de PH sin que exista ningún tóxico ni inhibidor.
Es habitual encontrar plantas que ajustan la dosificación de reactivo para bajar la DQO cuando el problema real es un pH fuera de rango que está impidiendo que el tratamiento funcione como debería. Tienes la explicación completa en control de pH en el tratamiento de agua industrial.
Cómo evitarlo
El pH debe revisarse y, si es necesario, corregirse siempre antes de evaluar cualquier otro parámetro o de ajustar la dosificación de un tratamiento. Un sistema de neutralización automática con sonda en línea evita que estas variaciones lleguen a afectar al resto del proceso.
Error 4: fiarse solo de la analítica mensual
La analítica oficial de vertido da una foto de un momento concreto, no una imagen continua de lo que está pasando en la planta. Un vertido puede estar incumpliendo de forma intermitente durante semanas sin que ninguna analítica puntual lo detecte, simplemente porque el muestreo no coincidió con el pico de carga.
Este es uno de los motivos por los que muchas plantas descubren un problema de DQO cuando ya lleva tiempo produciéndose, y por los que conviene entender qué otras señales indican que el agua de una instalación necesita revisión antes de que aparezca en una analítica oficial.
Si sospechas que tu planta puede tener este tipo de incumplimientos intermitentes sin haberlos detectado todavía, en Adeagua podemos ayudarte a diagnosticarlo. Habla con nuestro equipo técnico y lo revisamos juntos.
Error 5: sobredosificar químico para compensar un mal diagnóstico
Cuando un sistema físico-químico no reduce la DQO lo suficiente, la reacción más habitual es aumentar la dosis de coagulante o floculante. En muchos casos, esto no soluciona el problema de fondo y solo añade coste, porque la causa real puede estar en un mal ajuste del pH, en un tiempo de mezcla insuficiente o en un problema de origen que no se está corrigiendo en la fuente.
Un sistema que consume cada vez más químico sin mejorar los resultados suele ser síntoma de un diagnóstico incompleto, no de que haga falta más reactivo. Si esto te resulta familiar, puede interesarte nuestro artículo sobre por qué tu sistema de depuración consume demasiado químico.
Cómo evitarlo
Antes de aumentar dosis, conviene revisar el proceso de coagulación y floculación en conjunto: tipo de reactivo, punto de dosificación, tiempo de mezcla y pH de trabajo. En la mayoría de los casos, el problema se resuelve ajustando estos factores, no incrementando la cantidad de producto.
Error 6: no diferenciar entre DQO soluble y DQO particulada
No toda la DQO se comporta igual. La fracción soluble requiere procesos biológicos o de oxidación, mientras que la fracción particulada (asociada a sólidos en suspensión) se puede reducir de forma mucho más económica con una buena separación de sólidos. Tratar toda la DQO como si fuera soluble, sin haber retirado antes los sólidos, es una causa habitual de sistemas sobredimensionados y con un coste operativo innecesariamente alto.
Cómo evitarlo
Una caracterización que diferencie entre DQO soluble y particulada permite dimensionar cada etapa de tratamiento de forma correcta: una buena separación de sólidos en cabecera reduce de forma directa la carga que debe asumir el tratamiento biológico o físico-químico posterior, con el consiguiente ahorro en reactivo y energía.
El error de fondo: actuar sin diagnóstico
Todos los errores anteriores comparten una misma raíz: decisiones tomadas sin suficiente información sobre lo que realmente está pasando en el vertido. Cambiar de reactivo, aumentar dosis o instalar un equipo nuevo sin haber caracterizado primero el problema es la forma más habitual de gastar dinero sin resolver la causa real del incumplimiento.
Esto conecta directamente con uno de los problemas habituales en depuradoras industriales que vemos con más frecuencia: sistemas que llevan años funcionando «a base de parches» sobre un diagnóstico que nunca se hizo bien desde el principio.
¿Tu planta corrige la DQO o solo maquilla el resultado?
Muchas plantas llevan años aplicando el mismo ajuste cada vez que la DQO se dispara, sin haber verificado nunca si ese ajuste ataca la causa real del problema. El resultado es un gasto recurrente en reactivo o energía que no reduce el riesgo de incumplimiento, solo lo retrasa hasta la próxima vez que el proceso vuelva a fallar.
En Adeagua llevamos más de 25 años ayudando a plantas industriales a diagnosticar correctamente sus problemas de DQO antes de proponer ninguna solución, evitando tanto el sobrecoste en reactivo como las intervenciones que no resuelven el problema de fondo.
Si quieres saber si tu sistema está corrigiendo la causa real o solo el síntoma, podemos ayudarte.
¿Prefieres contarnos primero tu situación? Escríbenos en adeagua.com/contacto y te respondemos con la mayor rapidez posible.













