El DAF es, probablemente, la tecnología que más veces aparece en nuestros proyectos, y también una de las peor entendidas. Muchas plantas instalan un sistema de flotación por aire disuelto esperando que resuelva todo su problema de vertido, y se encuentran, semanas o meses después, con que siguen incumpliendo algún parámetro a pesar de que el equipo funciona exactamente como debería. Ya explicamos qué es un DAF y cómo funciona en nuestro artículo sobre el sistema DAF. En este nos centramos en la otra mitad de la pregunta: qué puede hacer un DAF y, sobre todo, qué no puede hacer por sí solo.
Entender esto no es un matiz técnico menor. Es la diferencia entre instalar un sistema que resuelve el vertido de verdad e instalar un sistema que reduce el problema sin eliminarlo, dejando una sensación de «hemos invertido y seguimos incumpliendo» que es mucho más habitual de lo que debería.
Qué hace realmente un DAF (y qué no)
Un DAF retira grasas, aceites y sólidos en suspensión de baja densidad mediante microburbujas de aire que los arrastran a la superficie, donde se separan de forma continua. Es extraordinariamente eficaz para lo que fue diseñado: separar fases, es decir, sacar del agua lo que flota o lo que, con la ayuda de coagulación y floculación, se puede convertir en algo que flote.
Lo que un DAF no hace, por diseño, es eliminar materia orgánica disuelta ni contaminantes que no forman flóculo. Esa distinción es la raíz de la mayoría de las situaciones en las que un DAF «no es suficiente», y no porque el equipo esté mal dimensionado, sino porque se le está pidiendo que resuelva algo que no está en su naturaleza.
La confusión más habitual: reducción de DQO visible contra DQO real
Es muy común que, tras instalar un DAF, la DQO del vertido baje de forma notable, lo que genera la impresión de que el problema está resuelto. En muchos casos, esa reducción corresponde sobre todo a la fracción de DQO particulada, asociada a los sólidos que el DAF retira con eficacia. La fracción de DQO soluble, que no forma flóculo y por tanto no flota, puede seguir prácticamente intacta, y es la que termina generando el incumplimiento cuando la analítica oficial llega.
Las cuatro situaciones en las que un DAF necesita algo más
1. Vertidos con carga orgánica disuelta elevada
Cuando buena parte de la DQO y la DBO del vertido está en forma disuelta, no particulada, un DAF por sí solo reduce el problema, pero no lo resuelve. Es el caso típico de vertidos de industria alimentaria con azúcares, almidones o proteínas disueltas: el DAF retira grasas y sólidos de forma eficaz, pero la carga orgánica disuelta solo se reduce con un tratamiento biológico posterior, que es precisamente el que se protege y funciona mejor gracias a que el DAF ya ha retirado las grasas antes de llegar a él.
2. Nutrientes: nitrógeno y fósforo
Un DAF no elimina nitrógeno ni fósforo disueltos, y tampoco lo hace un tratamiento biológico convencional de una sola etapa. Si tu vertido tiene límites específicos de nitrógeno o fósforo, necesitas un proceso biológico diseñado específicamente para eliminarlos, con zonas diferenciadas de nitrificación y desnitrificación en el caso del nitrógeno. Es un error habitual pensar que, si el DAF y el biológico reducen bien la DQO, el nitrógeno también bajará por arrastre, cuando en realidad requiere un diseño específico. Puedes ampliar este punto en nuestra guía de parámetros clave en el análisis del agua industrial.
3. Sales disueltas y conductividad elevada
El DAF no reduce la conductividad ni las sales disueltas, porque estas no forman flóculo ni se separan por flotación. Si tu proceso tiene un problema de salinidad en el vertido, ya sea por el propio proceso industrial o por el uso de determinados reactivos de limpieza, necesitas otra tecnología, normalmente ósmosis inversa o, en casos de menor exigencia, ultrafiltración combinada con otros tratamientos.
4. Metales pesados y contaminantes específicos
Aunque la coagulación-floculación previa a un DAF puede ayudar a retirar una parte de los metales pesados asociados a partículas, no es un tratamiento diseñado para ello. Si tu vertido contiene metales disueltos de forma significativa, necesitas un proceso de precipitación química específico, normalmente con ajuste de pH y un reactivo precipitante, antes o en paralelo al DAF.
Si no tienes claro cuál de estas situaciones aplica a tu planta, el punto de partida siempre es una buena caracterización del vertido. Habla con nuestro equipo técnico y te ayudamos a identificarlo.
Por qué el DAF sigue siendo la etapa correcta, aunque no sea la única
Nada de lo anterior significa que el DAF esté de más quitando valor a la inversión; al contrario. En casi todos los casos descritos, el DAF sigue siendo la etapa que protege al resto del sistema, retirando grasas y sólidos antes de que lleguen a procesos mucho más sensibles, como un reactor biológico o una membrana de ósmosis inversa. Sin esa protección previa, esos procesos posteriores pierden rendimiento mucho más rápido y requieren un mantenimiento mucho más intensivo.
La pregunta correcta no es «¿el DAF funciona o no funciona?», sino «¿qué necesita el vertido después del DAF para cumplir con todos los parámetros, no solo con los que el DAF puede resolver?». Este tipo de diagnóstico es el que marca la diferencia entre un sistema que cumple de forma sostenida y uno que da buenos resultados al principio y empieza a fallar cuando cambia la producción o se endurecen los límites de vertido.
¿Tu DAF cumple con lo que puede dar de sí, o esperas que resuelva algo que no le corresponde?
Muchas plantas que instalan un DAF asumen que, si el equipo funciona correctamente, el vertido debería cumplir en todo. Cuando eso no ocurre, la conclusión equivocada suele ser «el DAF no funciona bien», en lugar de «falta una etapa después del DAF para lo que el DAF no puede hacer». Esa diferencia de diagnóstico es la que determina si la siguiente inversión resuelve el problema o solo lo aplaza.
En Adeagua llevamos más de 25 años diseñando trenes de tratamiento completos, no equipos aislados, para que cada etapa haga exactamente lo que le corresponde y el conjunto cumpla de forma sostenida. Si tu DAF no está resolviendo todo lo que esperabas, podemos ayudarte a identificar qué falta.
¿Prefieres contarnos primero tu situación? Escríbenos en adeagua.com/contacto y te respondemos con la mayor rapidez posible.













